Rusia ha experimentado una disminución significativa en sus ingresos por exportaciones petroleras, alcanzando niveles mínimos no vistos desde el inicio de la invasión de Ucrania y la pandemia de COVID-19. En noviembre de 2025, los ingresos por exportaciones de crudo y productos refinados cayeron a 10.970 millones de dólares, marcando una reducción de 3.590 millones en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta caída se atribuye a la combinación de menores volúmenes de exportación, precios internacionales más bajos y sanciones occidentales más estrictas, incluyendo medidas de Estados Unidos contra los principales productores rusos, Rosneft y Lukoil. (reuters.com)
Además, los ataques con drones ucranianos han afectado la infraestructura energética rusa, incluyendo refinerías y oleoductos, lo que ha contribuido a la disminución de las exportaciones. Las exportaciones totales de petróleo y productos refinados en noviembre descendieron aproximadamente 400.000 barriles por día, situándose en 6,9 millones de barriles diarios. El precio del crudo Urals también se redujo en 8,2 dólares, alcanzando los 43,52 dólares por barril. (reuters.com)
Esta situación refleja la creciente presión sobre la economía rusa, que enfrenta desafíos tanto internos como externos. La disminución de los ingresos por exportaciones de hidrocarburos podría afectar la capacidad del gobierno para financiar sus actividades, incluyendo el gasto militar y otros compromisos presupuestarios. La dependencia de Rusia de las exportaciones de energía subraya la vulnerabilidad de su economía ante cambios en el mercado global y las tensiones geopolíticas actuales. (elconfidencial.com)



