El 7 de septiembre de 2025, Rusia llevó a cabo su ataque aéreo más contundente desde el inicio de la invasión a Ucrania, desplegando más de 800 drones Shahed y una docena de misiles. Entre los objetivos alcanzados se encontraba el edificio del Gabinete de Ministros en Kiev, impactado por primera vez, resultando en la muerte de cuatro civiles y daños en edificaciones residenciales. Las defensas aéreas ucranianas interceptaron 747 drones y varios misiles, evidenciando la creciente sofisticación de las tácticas rusas para saturar las defensas ucranianas y agotar sus reservas de interceptores. (ft.com)
En respuesta a esta escalada, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski renovó sus llamados a la comunidad internacional para incrementar el apoyo en sistemas de defensa aérea y aplicar sanciones más severas contra Rusia. Instó a Estados Unidos y la Unión Europea a presionar políticamente y económicamente a Moscú, especialmente mediante sanciones coordinadas y la reducción de importaciones de petróleo y gas rusos. Por su parte, funcionarios estadounidenses, incluyendo el presidente Donald Trump y el secretario del Tesoro Scott Bessent, mostraron disposición para intensificar las sanciones, condicionadas a una mayor cooperación de la UE. (ft.com)
Mientras tanto, Ucrania continuó sus acciones ofensivas, llevando a cabo un ataque con drones sobre el oleoducto Druzhba en Rusia. A nivel europeo, la Unión Europea enfrenta desafíos internos respecto a la implementación de un embargo energético total a Rusia para 2028, aunque el presidente del Consejo Europeo, António Costa, subrayó el compromiso de mantener el apoyo a Ucrania y reforzar las sanciones contra Moscú. (ft.com)



